miércoles, 20 de septiembre de 2017

Familia (reconstituida)

¿Qué veis en esta imagen?


Sinceramente, si me preguntaran a mí, contestaría que los zapatos de una familia y, para más inri, una compuesta por papá, mamá y los niños. 

De la misma manera, cuando paso por la consulta de esterilidad en La Paz para llegar a la de mi tocóloga seguro que más de uno "me odia" como hacía yo con las embarazadas del mundo durante los tratamientos, sin saber por lo que he pasado.

El otro día paseaba yo con mis complejos por un centro comercial cuando una pareja y sus niños se pararon al lado y yo les observé un tanto melancólica, envidiando una tranquilidad familiar que les supuse. Entonces ella le preguntó a unos de los pequeños algo sobre lo que había hecho "en casa de papá" que, obviamente no era el que estaba allí. Zasca. Resulta que no soy ni mucho menos la única en esta situación.

No podemos creer todo lo que vemos. No podemos dar por hecho lo que ven nuestros ojos sin pensar en qué gafas llevamos puestas. Interpretamos el mundo a partir de nuestros prejuicios, de la ideas con las que hemos crecido sobre cada cosa y, por desgracia, la familia sigue siendo una institución que se piensa en claves anticuadas ya, en un momento en el que las hay de lo más diverso.

Así que repregunto y os voy a dar la respuesta a la pregunta inicial: lo que se ve en la imagen es el calzado de una familia, sí, pero reconstituida (nosotros siempre con apellidos en todo), y hay que ponerse en sus zapatos para entender su realidad.

Inciso: deseando estoy ponerlelos patucos al nuevo! :)

Por familia reconstituida se entiende aquella formada por una pareja en la que uno o ambos miembros tienen hijos de una relación anterior. Pueden tener descendencia propia, además.


Esta maravillosa fotografía que nos hizo Eva Corral podría representar a la perfección la definición de este tipo de conjunto, pues, estando todos a la misma altura, debe existir un respeto por los vínculos particulares que coexisten. En la imagen podemos leer la cercanía emocional pero también la distancia prudencial. Él nos quiere a los dos, y por eso nos mira así, pero también entiende cuál es su sitio en este subconjunto concreto.

Y esto es muy difícil y se hace poco a poco, y se va aprendiendo con la "práctica". Hay cosas que son obvias, pero pueden no verse, u otras de las que te vas dando cuenta. Y es que, como dice mi libro de cabecera ahora,


Aquí no hay una figura que sustituya a otra, eso sería lo fácil. Se trata precisamente de respetar a todas y cada una de las piezas y entender el rol de cada una. Esto, en la práctica se resume en que las decisiones de Jorge las toman sus padres, y las de Aran, pues también ;)


Pero lo que mantiene unido este tipo de formación no es ni más ni menos que el amor, como en cualquier otro núcleo familiar. La sangre crea parentesco, el amor, familia. Los niños deben tener claro eso, por encima de todo. Pero no sólo deben percibir el cariño hacia ellos, sino entre el resto de miembros, al menos los principales. 

Espero que algún día todos aquí estemos a la altura.


Mi embarazo me está sirviendo para explicarle a Jorge que él también estuvo en una tripa, pero que no fue la mía. No quiere hablar mucho de eso, lo que me hace darme cuenta de que se entera de más cosas de las que creo. Siempre que puedo -y viene a cuento, claro- le hablo de su adopción para que le vaya sonando. 


También le he comprado cuentos, que ya os enseñaré, sobre el hecho de que va a tener un hermano. Aún es pequeño y cuando le digo que Aran está dentro de la tripa y demás me mira un poco como que no lo entiende, le da igual o piensa que estoy loca, vete tú a saber. Sin embargo, sí comprendió perfectamente cuando le dije que  "el hermanito iba a estar todos los días en casa". Exclamó enseguida "¡no, mamá!" :D

Pero poco a poco le van entrando las ganas de que llegue, y de hecho se entusiasma cuando ve a sus primas que son bebés, y le encanta empujar sus carros. Veremos si pasa lo mismo con su hermano. De momento le divierte hacer cosas para él y colaborar en los preparativos. Estoy convencida de que él, ellos, nos van a enseñar al resto la naturalidad de todo esto. 


La cuestión es que la otra tarde jugaba él con unos sellos que le regalaron por su cumple (vamos, que menos en el papel los estampó por todas partes, incluso en su tripa), y se me ocurrió que podía personalizarles un body a cada uno con unos moldes para galletas que tengo muertos de risa. Así que a Aran le puse que está hecho en casa y con mucho amor, y a Jorge que es fruto de una receta secreta. 😉

Estoy deseando verlos juntos, las cosas como son. ♡


viernes, 16 de junio de 2017

Laura, el globo y la cigüeña

Hace tiempo que quería contaros algo. Después de mucho rumiar, me he decidido por haceros un vídeo así rapidito, con lo que tenía por casa (quizá reconozcáis planos de otro), porque hay mucho que explicar.

Gracias por vuestro interés, por seguir acompañándome en las peripecias de mi vida, así con este peculiar modo de ser que tengo, tan pronto en modo concha como gritando algo a los cuatro vientos.

Lo que ahora os anuncio veréis  que es gordo, y por eso mismo he pensado mucho cómo hacerlo, no valía cualquier manera porque implica a terceras personas y sólo quiero contar lo mío, que es sobre lo que tengo pleno derecho. Y es que no puedo dejar de compartirlo porque sois muchas las que me  escribís contando vuestras historias, a veces sólo para hacerme partícipe -gracias, gracias- y otras pidiendo consejo. Así que esto tenía que contarlo sí o sí, porque desde luego hay muchas cosas en que a partir de ahora os puedo ayudar quizá con mis vivencias.

Estoy emocionada.


domingo, 7 de mayo de 2017

El día que te pusiste mis zapatos

Últimamente reflexiono mucho sobre la maternidad. 

Antes arreglaba el mundo en la ducha, ahora lavarse el pelo es una contrarreloj así que pienso en mis cosas mientras te duermes con el biberón de después de cenar. Te veo cogerlo exactamente como lo hacías cuando viniste con tres meses y se me saltan las lagrimillas, para qué fingir, al darme cuenta de que te vas haciendo mayor y que este ratito maravilloso que pasamos a oscuras pronto será sólo un recuerdo. 

El año pasado por estas fechas me empezaste a llamar "mamá". Hoy celebro este domingo más orgullosa si cabe. Este día de la madre me siento más autorizada, menos impostora, aunque curiosamente sigo cargando con esa mochila llena con todos las decepciones de los tratamientos de reproducción, los mares derramados por los sueños rotos, el despertar ante  la cruda realidad de la adopción... Cierto es que con mi hijo en el regazo parece lejano, pero son años que han dejado surcos en la piel y cicatrices en la propia vida. 

Sigo a las guerreras de la #infertilpandy comprendiendo cada rabia ante un embarazo espontáneo, con  pena por saber que no hay manera de consolarlas cuando aparece un problema o el enésimo negativo, impotente por no saber trasladarles que pueden transformar sus vidas, que la magia ocurre, pero porque hay truco. 

En un día tan difícil para todas ellas como es el de hoy, nos unimos a su más íntimo deseo.




Yo me percibo en un proceso. Voy encajando mi papel, Me llama la atención que de repente entiendo frases de otras madres adoptivas. No sólo he descubierto que la maternidad no era lo que yo pensaba exactamente,  -menuda torta de realidad entre tanta ensoñación-, sino que tampoco veo igual a la madre biológica de mi niño. Cuánto pienso en ella, y sin miedo alguno. Cómo siento ahora eso de que el hecho de que tú me llames mamá es a la vez una tragedia y un privilegio. 

Decía que esta vez me siento más auténtica. Esta mañana he leído una cita que me ha encantado porque vale para las mamás con cualquier apellido  (bio, adoptiva...): "ser madre es tener el corazón fuera del cuerpo". Así tal cual me siento yo. Tú, Jorge, te llevas mi latido contigo cada día y eres responsable de su ritmo y salud. 

Y yo lo soy de que seas un buen chico, feliz, libre, sano.  Y por eso me empollo todo lo que dice Nuria Pérez Paredes. Cuánto que aprender o, mejor dicho, recuperar. 

El otro día te pillé calzándote mis manoletinas. Me pareció una imagen muy tierna, sin embargo, sólo quiero que te calces mis zapatos, o de quien sea, para empatizar, para saber cómo me siento, pero nada más, porque pienso (intentaré) enseñarte a hacer tu propio camino. Tendré que luchar conmigo misma porque soy muy sobreprotectora, pero lo haré por ti. Y así, también, por mucho que me gustase que compartieras mi amor por la Fotografía o el Cine, dejaré que busques tus propias inquietudes y pasiones.  

Ya lo expresó mucho mejor que yo la Madre Teresa de Calcuta:


Vaya, creo que al final me está quedando un batiburrillo. En fin, así soy yo. A 1000 pensamiento por minuto es difícil centrarse en algo y poner un hilo conductor.

Quería, en primer lugar, felicitar a mi madre sobre todo y luego al resto porque, chicas, esto es muy difícil. No es solo aquello tan gracioso como cierto de que somos peluqueras,  gestoras,  enfermeras, chef, chófer, estilistas, etc.,  sino que ellos vienen en blanco y les tenemos que proporcionar las tintas con que escribir sus historias pero dejando que ellos las inventen, mirando si acaso por encima de su hombro (con lo molesto que es, a todo esto, pero inevitable casi). 

Luego pretendía mandar un abrazo bien empapado de ánimo a todas las que no son madres aún y lo ansían. Sin dejar de aconsejarle, si se me permite, que en algún momento paren, descansen, mediten sobre la causa última de su deseo, tomen perspectiva, y puedan quizá  descubrir nuevas vías o encontrar errores de base.  

Y por último,  decirle a la mujer que parió a mí hijo y a las personas que unieron los dos cabos de nuestro  hilo rojo que nunca terminaré de darles las gracias por esta criatura tan maravillosa y que llena mi vida de intensas emociones  .